La llamada «Causa General sobre la dominación roja» —en un ejercicio de notable cinismo— fue un trabajo de investigación impulsado por el régimen franquista en abril de 1940, apenas un año después de finalizar la Guerra Civil. Este documento se convirtió en la piedra angular sobre la que se construyó el relato oficial de la dictadura. Dicha narrativa se inoculó en la sociedad a través de la educación y los medios para inculcar en las generaciones presentes y futuras la idea de que el golpe de Estado había sido un mal menor e inevitable para «salvar a España», presentando a Franco como un salvador providencial. Como resultado de esta labor de adoctrinamiento, hoy en día todavía hay quienes —ya sea por haber vivido aquel periodo o por haberlo heredado sin cuestionarlo— sostienen el mito de que «tampoco se vivía tan mal» y de que el régimen hizo cosas buenas.

En realidad, la Causa General, impulsada por el Ministerio de Justicia, respondía a dos objetivos fundamentales:

  • Legitimar el golpe: Crear un relato justificador (plagado de exageraciones e invenciones) dirigido tanto a la opinión interna como al ámbito internacional (aquí algún escrito anterior sobre el tema)
  • Represar y silenciar: Depurar, reprimir e infundir un miedo paralizante para silenciar cualquier atisbo de oposición. Se trataba de castigar a los considerados «rojos» por haberse supuesto —según la retórica oficial— al alzamiento (resulta kafkiano que los golpistas acusaran de rebelión a quienes se mantuvieron fieles al gobierno legítimo).

Para comprender por qué hoy en día aún se defienden ciertos aspectos de la dictadura, es necesario analizar tres factores determinantes:

  1. Adoctrinamiento generacional: El relato inculcado durante décadas a lo largo de varias generaciones es profundamente resistente, a menos que exista un esfuerzo personal por leer e investigar de forma crítica (algo que, por desgracia, no es mayoritario).
  2. El miedo como mordaza: El terror instalado en buena parte de la población acalló las voces críticas y avergonzó a los verdugos. No es casualidad que muchos crímenes y abusos no salieran a la luz hasta los años ochenta y noventa, o que numerosos nietos recuerden que en sus casas «de eso no se hablaba».
  3. El clientelismo y la delación: Los partidarios del régimen —en ocasiones impulsados por denuncias falsas vertidas en el marco de la propia Causa General— obtuvieron prebendas y acceso preferente a puestos de trabajo en la administración pública, la enseñanza, Correos o RENFE, así como licencias de estancos, administraciones de lotería y quioscos de prensa. Muchos de estos negocios pertenecían previamente a ciudadanos tachados de «republicanos» que, tras ser «quitados de en medio», pasaban a manos de afines al régimen.

Por este motivo, cuando alguien ensalza las «bondades» del franquismo, es muy probable que sus antepasados se beneficiaran directa o indirectamente de la depuración de maestros y funcionarios, o que participaran en la red de delaciones.

Conviene recordar que la acusación estrella era la de «adhesión a la rebelión». Este delito se aplicaba a cualquiera que hubiera apoyado de forma moral, política, económica o administrativa al bando republicano o al gobierno legal, sin necesidad de haber empuñado un arma.

Es una muestra flagrante de la catadura moral del régimen: el verdugo acusando a sus víctimas de apretar el gatillo y colgando el sambenito de rebeldes a quienes, precisamente, defendieron la legalidad constitucional frente al golpe militar.

A pesar de su origen espurio, cabe preguntarse si una investigación tan exhaustiva contiene elementos veraces. Los historiadores actuales advierten unánimemente que la Causa General carecía de las más mínimas garantías procesales e imparcialidad.

Los testimonios fueron recabados de forma unilateral, frecuentemente bajo coacción y en un contexto de terror generalizado, seleccionando de manera sectaria los casos que interesaban a la propaganda. Su propósito no era buscar la verdad judicial, sino diseñar el relato oficial de los vencedores. No obstante, hoy en día los historiadores siguen utilizando este fondo documental como fuente de datos, aunque siempre bajo una rigurosa criba crítica y contrastándolo con otras fuentes.

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2 respuestas a «Episodio IV: La causa general. Propaganda y Relato por décadas»

  1. Avatar de Episodio III: Forma parecida, Fondo diferente – Daniel Garófano

    […] episodio-iv-la-causa-general-propaganda-y-relato-por-decadas/ […]

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  2. Avatar de Capítulo VI: El Loro del gobierno ilegítimo – Daniel Garófano

    […] Episodio IV: La causa general. Propaganda y Relato por décadas […]

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