2 de mayo, Día de la Comunidad de Madrid: políticos, militares y autoridades eclesiásticas sueltan sus discursos sobre la libertad; odas a los héroes madrileños que se levantaron contra el invasor francés.
Hipócritas.
Si estuviéramos en 1808, esos que hoy salen a dar sus discursos del «viva la libertad» y el liberalismo, hubieran estado de rodillas —con la boca abierta a la altura de la cintura (por delante o por detrás, al gusto de cada uno)— ante el cuñado de Napoleón, Murat.
Porque, mientras algunos ciudadanos se batían en las calles contra las tropas francesas, la cúpula del poder español se encontraba sumida en la parálisis, el miedo o la colaboración directa; dando la orden de «no molestar» a Murat y los suyos.

Empezando por los Borbones y siguiendo por las autoridades políticas y religiosas, la traición fue la norma: la mayoría de los mandos militares cumplieron las órdenes de la Junta de no intervenir.
Solo la artillería de Monteleón, con los capitanes Daoíz y Velarde a la cabeza, rompió esa cadena de cobardia oficial para ponerse del lado de la gente.
Falsos.












Deja un comentario