Entrada escrita en agosto de 2012 en mi anterior blog

Dijo Julio Anguita en una conferencia en Lorca en 2009 que aquellos que salían blandiendo la bandera republicana y hablaban de la II república ¿Sabian porqué lo hacían? y añadía que los que hablan de algo será porque se han informado, así que yo pregunto, los que hablan de la república, ¿Se han informado? ¿Saben que es una república? ¿Saben que ocurrió en la II república?…yo diría que la mayoría no.

Voy a centrarme en una de las más manidas frases para justificar la caída del sistema republicano español, «La república fue anticlerical». Hagamos un poco de historia.


España ha tenido a lo largo de su historia 2 repúblicas, entre las dos no han sumado ni 7 años, la primera fue en 1873, duró unos 11 meses y tuvo 4 presidentes (uno de ellos el almeriense Nicolás Salmerón). La otra llegó el 14 de Abril de 1931 y desapareció en 1939 cuando acabo la guerra civil, aunque en realidad, desde el golpe de estado del 17-18 de Julio del 36 podríamos considerarla fuera del sistema.

Con tan excaso bagaje republicano en el tiempo, es fácil entender, que la vida republicana en este país no fue nada fácil, las circunstancias históricas entre una y otra fueron diferentes, pero ambas no consiguieron sobrevivir a las múltiples zancadillas sociales y políticas y a varios errores de cálculo o precipitación por parte de los gobernantes republicanos.


Centrándonos en la II república (que es de la que los que no saben, más comentan), uno de sus grandes problemas fue la llamada «Cuestión religiosa».

Si uno vive en una democracia y esta tiene como sistema una república, lo más normal es que Iglesia y Estado se separen, esto quiere decir que el Estado no financia con dinero público a la iglesia (a ninguna), pero no la hace desaparecer ni la persigue como piensan muchas personas, es fácil, la iglesia tiene mecanismos, patrimonio, fieles (muchos) que financian las necesidades de la iglesia, se puede hacer, pero otra cosa es querer.


Esa separación incluye algo que hoy debería ser totalmente lógico, ser un estado laico, de ahí, la gracia que a mi me hace cuando se habla de que la enseñanza pública en España es laica, sí, claro, los docentes no son curas ni monjas, los colegios son mixtos, no hay símbolos religiosos..etc, pero España no es un estado laico (la constitución dice que es aconfesional, España no es un estado laico por razones que ya trataré en próximos escritos) y por supuesto, la enseñanza pública no es laica puesto que la religión es una asignatura del currículum y los profesor@s de religión no pasan por oposición como el resto y su salario lo paga el Estado, curiosamente cuando no los designa el Estado, sino el obispado, pero bueno, que me desvío del camino….del señor


El primer intento de esta separación Estado-iglesia tuvo lugar bajo el ministerio de Nicolás Salmerón en 1873, esta idea iba a formar parte del anteproyecto de constitución que evidentemente no llegó a ver la luz.

Sobre el laicismo en España (que no anticlericalismo, no son sinónimos), parte de la base del exceso de presencia e influencia de la iglesia en la vida política y social de este país a lo largo de la historia, un problema, que en pleno siglo XXI aún no se ha resuelto.

Pero el problema de la actitud de la iglesia católica no está tanto en sus bases y sí más en sus altas esferas, la resistencia de estas altas esferas en perder su influencia es un cáncer que nos ataca desde hace siglos y alguien debería explicarles, que la Edad Media y el feudalismo ya pasaron, bueno, eso creo, pero los últimos dos años me hacen dudar.


La libertad de cultos de la constitución de 1869 y el mencionado anteproyecto de constitución de 1873 directamente se perdieron en el limbo, aunque me gustaría dejarlos aquí porque los que creemos en una verdadera democracia, creemos en una verdadera constitución (no como la actual, pero eso, ya será otro tema)

Art. 34º. El ejercicio de todos los cultos es libre en España.

Art. 35º. Queda separada la Iglesia del Estado.

Art. 36º. Queda prohibido a la nación o al Estado federal, a los Estados regionales y a los Municipios subvencionar directa ni indirectamente ningún culto.

Art. 37º. Las actas de nacimiento, de matrimonio y defunción serán registradas siempre por las autoridades civiles.

Art. 38º. Quedan abolidos los títulos de nobleza.


(artículos de la non-nata constitución de la I república)


Con la vuelta de los borbones en 1874 en la figura de Alfonso XII y sobre todo durante el reinado de Alfonso XIII, la alianza trono/altar se llevó cualquier idea laica por delante.


Sin embargo, en 1931, sin ninguna revolución popular, con la mayoría de los líderes republicanos encarcelados, la propia inoperancia del sistema monárquico-dictatorial (recuerdo que en 1923 el rey consintió que Primo de Rivera diera un golpe de Estado y se cargara la constitución) se llevó una sorpresa al convocar unas elecciones municipales para el 12 de Abril, con el fin de ratificar al rey y que ohhh sorpresa, mostró bastante más simpatía en votos hacia los partidos republicanos que hacia los monárquicos.


Estando los republicanos ya al mando, se acometieron con demasiada prisa (a mi entender) reformas de cuestiones muy necesarias pero peliagudas, una de ellas, la religiosa.

Los pseudo conocedores de la república, que casualidades de la vida justifican su caída, hablan de un gobierno anticlerical, pero eso es mentira, si bien es cierto que algunos como Alejandro Lerroux o políticos del PSOE (quien les ha visto quién les ve) si eran abiertamente contrarios a la iglesia, cierto es también que por ejemplo el que fue presidente de la república hasta 1936 era un republicano de misa diaria y Manuel Azaña (el azote de la iglesia), presidente del gobierno hasta 1933 hablaba de que la iglesia no debía disolverse sino adaptarse a las normas del país y no el país a las suyas.


Pero claro, para ser un Estado laico, la religión no debe influir en la política (como vemos en España del siglo XXI, por eso ya dije que no somos un estado laico). El anteproyecto de constitución decía que la iglesia debía abandonar sus privilegios en la sociedad, educación y cultura, por ello se prohibió a los religiosos dar clases en la escuela pública o se quitaron los crucifijos (por cierto, un dato by the face, la república creó entre 1931-32 más escuelas que Alfonso XIII en sus casi 30 años de reinado).


Pero ¿Por qué se produjo esa conflictividad que sirve de mantra a los golpistas del 36?


En primer lugar, la jerarquía eclesiástica, dos datos, al día siguiente de la proclamación de la república, en las homilías se hablaba de que el país había entrado en una tormenta o el cardenal Segura (el Rouco Varela de la época) escribió una larga pastoral que venía a decirles a sus fieles que intentaran hacer caer el régimen. También hay que decir que muchos eclesiásticos se mostraron prudentes y receptivos a un acuerdo.


En segundo lugar, la calle, aunque hubiera sido positiva al 100% la actitud de la iglesia, la sociedad española y sobre todo parte de las clases obreras y jornaleros, centradas en anarquistas, comunistas y  socialistas (sí, increíble, socialistas anticlericales), acumulaban un poso de resentimiento acumulado durante generaciones (por no decir siglos) ante lo que ellos consideraban una de las patas del sistema que junto a la monarquía y los caciques los habían lastrado en derechos y hundidos en la miseria, esta fue una de las razones de la quema de edificios religiosos entre el 11 y el 15 de mayo…si a eso se le añade la poca vista de personajes como el cardenal Segura, los ánimos de algunos se encendieron hasta esos extremos.


En tercer lugar, el gobierno, no se le puede achacar que fueran anticlericales por ese hecho, en todo caso se les puede criticar 2 cosas, una, deberían haberse tomado estas reformas con más pausa (quizás pensaba que la república iba a durar como la otra y no fueron mal encaminados pues en agosto de 1932 el general Sanjurjo intentó un golpe de Estado), por otra parte, actuaron lentamente en el control de los asaltantes, aunque sinceramente creo que la masa habría quemado conventos de todas todas.


El gobierno provisional discutió el tema religioso hasta comprometerse a reconocer la libertad de enseñanza y respetar a las órdenes religiosas que colaborasen , de hecho, la iglesia aceptó esa separación del estado y expulsó al cardenal Segura.


La república no soluciono el problema, lo transformó, en su intento de soluciones rápidas para contentar a gran parte de la sociedad, apartó a una parte muy influyente de monárquicos y católicos que empezaban a aceptar el nuevo sistema, y estos derivaron hacia el otro extremo (reforzando el papel de la CEDA en 1933), andando hacia los grupos de extrema derecha que empezaron a maquinar.

Esta derecha católica, minoritaria en la primavera del 31 por el shock del resultado electoral, se convierte en una fuerza importante en 1933.

Los republicanos del 31, queriendo dar una solución, le crearon un problema a la república en un país donde se prefiere la tradición a la modernización (acuerdense del referéndum de hace unos meses en un pueblo de Extremadura sobre dinero para trabajo o para toros).


El axioma de unos pocos políticos y extremos sociales de la izquierda (me parto cuando pienso en el PSOE) hacia el anticatolicismo, le dio un argumento falso a la extrema derecha, que dio la bienvenida a los elementos influyentes de la España de toda la vida que en su ademán de aceptar a la república, recularon pensando (como hoy piensan muchos) que la república iba hacia un sistema comunista (recordad el contexto político ,estamos en los primeros años de la URSS y el ascenso de Mussolini y Hitler y el económico, crisis del 29), una república debe ser y hubiera sido un sistema democrático y por lo tanto nunca puede ser un totalitarismo, de hecho, si me apurais, una república puede ser igual de mala que nuestra actual monarquía democrática, con la única diferencia del jefe del Estado (votado por el pueblo o por la gracia de Dios).


El pecado (y nunca mejor dicho) de la república fue estar lenta en uno de los elementos más sagrados de este país, los iconos, el simbolismo, la quema de espacios sagrados como templos, cementerios, imágenes o el cambio de las calles de las sedes episcopales como en Toledo que pasó a llamarse Carlos Marx .


Pero no se habla de la traición de la alta jerarquía, no se habla de que a muchos católicos la verdadera molestia fue el quitar los crucifijos de las escuelas públicas.


La manipulación de los vencedores años después, el intento de aniquilar todo lo conseguido y de silenciar a los vencidos, junto a la falsa idea de la estupenda transición y del nuevo sistema juancarlista lleva a mucha gente a pensar que la República tuvo lo que se merecía y que es un mal sistema, hoy, Europa, con sus muchos defectos democráticos tiene un 85% de sistemas republicanos, los países a los que nuestros gobiernos pelotean y lamen los pies son repúblicas.


Vuelvo al principio y  a las palabras de Anguita: «La III república en España no va a llegar, la tenemos que traer nosotros y preguntarnos ¿Qué república queremos?»

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