Entrada escrita en septiembre de 2012 en mi anterior blog
Un sistema bipartidista (o bipartidismo) es un sistema de partidos políticos que favorece la aparición de dos coaliciones políticas (por lo general antagónicas en el espectro político) para generar una exclusión o una discriminación positiva de minorías políticas, sucediendo en todas las elecciones que uno de ellos alcanza el gobierno de la nación y el otro ocupa el segundo lugar en las preferencias de voto, pasando a ser la oposición oficial al gobierno.
Esta definición sacada de la Wikipedia retrata el sistema político que dominó España desde 1874 a 1923, aunque podríamos extenderlo hasta 1931, el matiz es por lo siguiente, en 1923 el general Miguel Primo de Rivera da un golpe de Estado y el sistema ya no tiene validez (entre otras cosas porque anula la constitución), pero teniendo en cuenta que esto fue permitido por el rey y que continuo en el «poder» Alfonso XIII, podriamos extenderlo hasta la fecha en la que se acaba el propio Alfonso, que fue en 1931.
57 años de sistema, conocido como la Restauración, 57 de sistema bipartidista.
Les presentamos a los iniciadores; por un lado, Cánovas del Castillo, líder del partido conservador, principal restaurador del sistema, de la monarquía borbónica de Alfonso XII en 1874 (tras un golpe de Estado, claro, que acabó, casualidades de la historia, con la I república), en el otro bando, Práxedes Mateo Sagasta, líder del partido liberal. El Rajoy y Rubalcaba de la época (con sus matices, por supuesto de época).
¿Por qué se inicia este sistema? y ¿Por qué dura tanto?
El sistema se inició para intentar ordenar el caos político de la España del siglo XIX, un caos político que empieza cuando en 1833 surgen los primeros conatos de lo que hoy seria un partido político, y digo conatos, porque en realidad tras el ascenso al trono de Isabel II las facciones proisabelinas eran grupos de poder entorno a la clase militar y a cierta burguesía influyente y adinerada, principalmente.
El oficio de político no existe como hoy lo entenderíamos y por lo tanto, hasta la salida de Isabel en 1868, tenemos unos «partidos», unos más progresistas, otros más conservadores, liderados por militares y todos unido entorno a la monarquía. Una vez que estalla el sexenio revolucionario, en 1868, empiezan a aparecer algo parecido al político tradicional y la oferta ideológica se amplia con la presencia de incipientes ideas obreras y/o republicanas.
Sin embargo, un sexenio que tuvo un rey no borbón, una primera república y un par de golpes de Estado no era el mejor campo para que el país saliera de la tercera división europea. Por lo tanto, para evitar el protagonismo de los pronunciamientos militares y ahogar a las ideologías emergentes y díscolas como el socialismo o el republicanismo se optó por un falseamiento electoral y un turno, llamado pacífico. que si bien estabilizo la vida política, ni mucho menos acabó con el caos económico y social.
¿Por qué duró tanto?, difícil resumirlo mucho, pero principalmente duro porque estaba amañado, las elecciones existían, además de manera más corta en el tiempo, aquí les dejo una tabla:
DISTRIBUCIÓN DE LOS PARTIDOS DEL TURNO EN EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS
| AÑOS ELECTORALES | PARTIDO CONSERVADOR | PARTIDO LIBERAL | SUMA DE CONSERVADORES Y LIBERALES | TOTAL DE LA OPOSICIÓN DE FUERA DEL TURNISMO |
| 1891 | 65’6 | 20’8 | 86’4 | 13’5 |
| 1893 | 15’2 | 70’2 | 85’5 | 14’5 |
| 1896 | 69’5 | 22 | 91’5 | 8’5 |
| 1898 | 21 | 66’3 | 87’3 | 12’8 |
| 1899 | 58’7 | 30’3 | 89’0 | 10’1 |
| 1901 | 21’7 | 61’1 | 82’8 | 17’2 |
| 1903 | 59’5 | 25’3 | 84’8 | 15’1 |
| 1905 | 30’2 | 56’6 | 86’9 | 13’1 |
| 1907 | 62’3 | 19’3 | 81’6 | 18’3 |
| 1910 | 25’2 | 54’2 | 82’7 | 17’3 |
| 1914 | 52’4 | 29’6 | 83’7 | 16’3 |
| 1916 | 27’6 | 56’2 | 84’9 | 15’1 |
| 1918 | 37’9 | 40’8 | 78’7 | 21’3 |
| 1919 | 49’3 | 32’5 | 83’1 | 16’9 |
| 1920 | 56’7 | 25’1 | 83’3 | 16’7 |
| 1923 | 26’4 | 54’5 | 84’9 | 15’1 |
FUENTE: MARTÍNEZ CUADRADO, Miguel (1973): La burguesía conservadora (1874-1931). Madrid. Alianza universidad. Pág. 413
A este sistema se le llamó Caciquismo, así que en un país mayoritariamente, rural, pobre y analfabeto como fue España hasta hace más bien poco, las conciencias, la compra de votos por comida o trabajo temporal, el control de esos votos (de ahí viene Pucherazo , pues se depositaban en un puchero, llevándolos el guardia civil, párroco o el cacique para contarlos) no era muy limpio, como imaginais. Además, ya existia «Walking dead» pues los muertos también emitían su voto, depositados gentilmente por el señorito de la zona.
Hoy el bipartidismo ya no es pactado, la población rural es menor, los caciques se han reinventado en multitud de formas, pero ya hemos sobrepasado los 30 años de nuestro Newbipartidismo o bipartidismo 2.0. ¿Qué une ambos periodos?, ¿La ignorancia del pueblo?, cierto que el nivel de analfabetismo es casi inapreciable, cierto que un 40% de la población entre 25 y 64 años tiene una titulación universitaria y el 60% el título de secundaria, pero llegada la hora de votar, la mente se torna en el clásico futbolístico Madrid-Barcelona y se piensa, este no vale, el otro, pero ¿cuando el otro tampoco vale?, pues otra vez el otro, pensando que a lo mejor a reflexionado en esos 4 años.
Refranero español «Más vale lo malo conocido….» ¿Voto útil? ¿Ley electoral? ¿Fragmentación de la izquierda?
En primer lugar, una causa a mi entender es la propia esencia y carácter del spanish people, hay múltiples ejemplos en nuestra historia contemporánea que sonrojan , pero que vienen a demostrar que somos un pueblo muchas veces conformista, atados por los prejuicios, miedosos de ciertos cambios, un pueblo sometido por ejemplo a una institución arcaica como es la monarquía a la que todavía vemos necesaria o al menos que no molesta demasiado aunque no sirva para nada, ante todo ello, no es extraño que al final tengamos una conciencia conservadora.
Capítulos de nuestra historia con Fernando VII y la constitución de 1812, con Amadeo de Saboya, con las dos repúblicas, con las dictaduras del siglo XX, con la propia transición son ejemplo de ello.
Somos una gente que opina y sabe de todo, pero luego argumenta a través de simplezas, sin contrastar, generalizando, queriendo resumir ideas más complejas con el menor número de vocablos alzando el berrido para ganar la razón.
Señalaba Vincent Navarro el verano pasado «Es importante subrayar que la crítica a la democracia española en estos casos procede, no de la derecha antidemocrática, sino de un movimiento (15-M) y de sectores bastante extensos de la población que encuentran la democracia existente en España dramáticamente limitada y muy poco representativa, exigiendo reformas para que mejore su representatividad.»….» la democracia española es poco representativa, y ello se debe a que fue diseñada precisamente para que su representatividad fuera limitada.»
El sistema electoral español esta basado en la llamada ley D’Hondt, la fórmula matemática que atribuye los escaños en proporción a los votos conseguidos por las candidaturas en cada una de las 52 circunscripciones electorales y no en el conjunto del país.
Sobre la ley electoral señalaba Navarro: «La Ley Electoral actual fue inicialmente diseñada por el Consejo Nacional del Movimiento (durante la dictadura), que aceptó su disolución a condición de que la nueva Ley Electoral fuera sesgada para favorecer a las fuerzas conservadoras. Un elemento clave para ello fue escoger la provincia como unidad básica del sistema electoral, con cuatro parlamentarios por provincia como base. Más tarde, estos cuatro pasaron a dos, pero aun así la ley conservó el sesgo que favoreció a las zonas tradicionalmente conservadoras, a costa de las zonas históricamente progresistas. Así, un votante en las primeras zonas tenía, y continúa teniendo, nada menos que 3,5 veces más peso para elegir un miembro de las Cortes que una persona que vive en las segundas zonas. Y el propósito de ello lo dijo muy claro José María de Areilza, ministro de Asuntos Exteriores del primer Gobierno de la monarquía, cuando señaló que la comisión encargada de redactar las bases de la Ley Electoral “tenía un gran temor a que los trabajadores se desmandaran y dominaran la representatividad de las Cámaras. El sufragio igualitario les preocupaba y querían poner limitaciones a la igualdad numérica con trucos de toda especie”. Añadía José María de Areilza que “todo estaba preparado para que la derecha no perdiera poder”.
El temor en la transición estaba en que la izquierda, la verdadera, y más concretamente una vez que se legalizó el PCE, alcanzará altas cuotas de simpatía que le dieran como mínimo la posibilidad de ser la primera fuerza de izquierdas, para ello, como vuelve a señalar Navarro «Tales sesgos no fueron corregidos en la ley de 1987, y ello como consecuencia de que el aparato del PSOE se beneficiaba del bipartidismo de la Ley Electoral, que le favoreció como aparato, permitiéndole más escaños aún cuando el bipartidismo resultante debilitara a todas las izquierdas, obstaculizando con ello el desarrollo de su propio programa electoral.
El propio líder de los comunistas catalanes Soler Tura decia <<aquella ley “supuso el descalabro del Partido Comunista”>>, de hecho, Navarro señala el ejemplo de las elecciones de 2008 <<En las últimas elecciones legislativas, IU, la tercera fuerza política del país (sucesora de aquel partido) sacó sólo dos diputados. Si hubiera habido un sistema auténticamente representativo (en el que el peso de cada ciudadano en configurar la gobernanza del país hubiera sido el mismo), IU hubiera obtenido 13 diputados, que, sumados a los que hubiera tenido el PSOE en tal sistema, 153, habrían obtenido la mayoría, mientras que las derechas hubieran tenido 157 escaños en lugar de los 172 que obtuvieron. En realidad, IU habría obtenido muchos más de 13 diputados, pues su escasa incidencia, resultado de su escaso número en las Cortes, ha sido un factor determinante de su declive. De ser auténticamente proporcional desde el principio de la democracia, IU y las otras izquierdas habrían tenido mucho mayor peso en la vida nacional.
Es más, extrapolemos a las del 20N, IU sacó 1,6 millones de votos, con esta ley electoral obtiene 11 diputados frente a los 25 que le corresponderían con el cambio de modelo, UPyD sacó 5 con 1 millón de votos y podría haber sacado 17. Con estos cambios el PP hubiera perdido 28 diputados y el PSOE 8, esto quiere decir que el PPSOE perdería 36 e IU y UPyD recuperarian entre los dos 26. Los dos grandes partidos nacionalistas como PNV y CIU, el primero se quedaría igual, con 5, y CIU perdería solo 1, quedándose con 15. Es decir, que realmente no son tanto los partidos nacionalistas los que se benefician, sino, más bien, el beneficio es para el bipartito.
El voto útil ha lastrado a la verdadera izquierda ya que el voto útil de la derecha practicamente no se da, una vez desaparecida UCD, la mayoría de sus votantes se trasladaron a la refundada AP-PP y el votante del PP dificilmente cambia sus votos (aunque creo que la llegada de UPyD y su discurso heterogeneo unido al desastre de Rajoy, favorecerá un trasvase PPSOE hacia UPyD, que de hecho ya se ve en las encuestas del CIS de Julio).
Ese voto útil de gente de izquierdas hacia el PSOE, sobre todo en las elecciones de 2004 (donde peores resultados tuvo IU) se hizo en muchos casos para evitar otro gobierno del PP tras el infame Aznar y su mayoría absoluta, pero ese voto útil a los que verdaderamentes nos consideramos de izquierdas ya no tiene sentido a día de hoy, el PSOE confirma (excepto a sus aferrimos militantes) que es un partido economicamente de derechas y eso hoy hace situarlo más cerca del PP que de la izquierda, por mucho que se empeñen y mucha nostalgia quieran mostrar, el PSOE es de los 5 grandes partidos de este país el que más ha traicionado su ideas, ya lo hicieron (como comenté en algún artículo anterior), durante la transición, ya que durante el franquismo su lucha y existencia fue mínima, renunciando en la transición a sus ideas anteriores a la dictadura para convertirse en un partido socialdemócrata, abrazar el capitalismo y abandonar las ideas de su fundador /primer diputado de su historia, Pablo Iglesias, resumiendo, para poder «chupar del bote».
Su evolución lo demuestra, abandono de la sigla Obrero, de la sigla Socialista, más de 20 años en el poder y ni una reforma para la iglesia (de hecho con ZP mayor financiación), nada de las reparaciones del Franquismo, 80.000 muertos en las cunetas, el valle de los caidos en pie, ley electoral, modelo de Estado…etc
¿Y el PCE? , pues aceptó esa legislación y las ideas de la transición básicamente por dos motivos: uno, necesitaba ser legalizado (hizo importantes cesiones, entre ellas la propia monarquía parlamentaria y respetar la rojigualda como bandera) y dos, sobrevaloró su «apoyo popular» en 1977.












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