Milán más allá de lo evidente: Consejos para tu viaje
Otra importante capital europea de la que te contaré algunas cosas que van más allá de los típicos monumentos. Como siempre, es crucial considerar la época del año en la que viajas. Si, como yo, sólo puedes hacer una escapada más larga en julio o agosto, debes saber que esto condiciona algunas cosas. La primera es que es la peor época para viajar en cuanto a precios y masificación; algo que, por otra parte, ya conocemos.
La segunda cuestión es intentar evitar, en estas fechas, un país bañado por el Mediterráneo. En el caso de Milán y sus alrededores, el calor se nota por la mañana, aunque no es tan agobiante como en una Atenas o Roma por la noche. Por lo tanto, si puedes, no vayas en julio o agosto. Pero si no hay otra opción, aquí tienes una serie de recomendaciones:
Primero, no te preocupes si tu alojamiento no está en el centro. Alrededor de lo que se considera el centro, es decir, a menos de una hora a pie, puedes encontrar opciones interesantes. Recomiendo la zona sur (por debajo del centro). Usando solo dos líneas de metro (Milán solo tiene cinco líneas), la línea 1 y la 2, llegarás a la zona de Navigli o a Cadorna. En esta última tienes tren para moverte a otras ciudades con tren regional y, además, estás a un paso de los lugares turísticos típicos. Y sí, la línea 1 o roja te lleva a una parada justo debajo del Duomo. Para otros lugares que necesiten tren, desde el Duomo puedes tomar la línea 3 que te lleva a Milán Central. No necesitarás más metro.
Si llegas a Milán en avión, te alegrará saber que una de las ventajas de la ciudad, como ocurre en otras grandes capitales, es la excelente conexión con el aeropuerto. Puedes tomar un tren desde varias estaciones que te dejará en la terminal en solo 30 minutos. Estos trenes son cómodos, ofrecen numerosos horarios y, sí, cuentan con la opción de cargar tu móvil en el asiento.

Para el tema del transporte público en Milán, la aplicación Citymapper es muy útil, al igual que comenté en la entrada de Berlín.
Más allá de visitar lo típico en el centro, como el Duomo y sus alrededores, otro consejo, ve temprano.
Evitarás la masificación y conseguirás mejores fotos. Si vas a entrar al Duomo o subir a las terrazas, compra el pase rápido. Subirás en ascensor (aunque luego todo el mundo baje por las escaleras, se hace menos pesado), tendrás la entrada para las terrazas y el interior, y harás menos cola (algo que en verano, y como te puedes imaginar, se agradece). Hay más cosas dentro del Duomo, como la zona arqueológica, pero no merece mucho la pena y te ahorrarás algunos euros, lo cual no viene mal en una ciudad cara.

Una zona de Milán menos concurrida y que no suele estar en los típicos free tours es la cercana a Navigli. Desde la Plaza de los Negocios, esa zona alrededor de la Pinacoteca Ambrosiana, la Universidad Católica, las Basílicas de San Ambrosio y Lorenzo, hasta las Columnas de San Lorenzo… es una zona interesante y no muy saturada. Desde allí puedes ir a cenar a Navigli. Es imprescindible pasear por Navigli, tomar el aperitivo y cenar allí. Eso sí, por la tarde-noche está concurrida, pero hay varios sitios para cenar donde no tendrás que esperar mucho.
Importante: llévate repelente de mosquitos (aunque intentarán vendértelo como un souvenir). Abundan los mosquitos comunes en Milán, pero también el mosquito tigre, que deja un regalo más molesto. Al lado del canal te recomiendo Vetusta Insignia o el local de al lado a su derecha. También, si sigues la calle y giras a la derecha en Via Casale, hay varios sitios donde puedes tomar algo.

¿Y los típicos Palacio Sforza y demás? Solo te diré que el castillo es interesante por fuera (repito, mejor temprano), pero de todas las salas de sus museos, la mayoría me resultaron prescindibles. Hay demasiadas piezas que, sinceramente, no me llamaron la atención. Como mucho, visita la Piedad Rondanini de Miguel Ángel (más por ser de Miguel Ángel, la verdad).

Si solo quieres o puedes visitar un museo, la Pinacoteca de Brera (a la que finalmente no pude entrar, pero por lo que investigué, creo que es la mejor y más variada opción).
Por supuesto, visita la iglesia de Santa María de Grazie donde está alojada la última Cena de Da Vinci, primero porque es una obra fundamental y segundo porque como tienes que sacar la entrada con varios meses de antelación entiendes que se entre en grupos de menos de 20 personas, estas 10-15 minutos y puedes observar con detalle y sin 300 japoneses delante como pasa con la Gioconda en el Louvre, además, te puedes sentar y estás fresquito


Escapadas fuera de Milán: Bérgamo y el Lago di Como
Cuando planeamos nuestra estancia, consideramos tres opciones a menos de dos horas en tren: Bérgamo, el Lago di Como y Turín. Descartamos Turín por ser la más lejana.
Bérgamo: Un encanto medieval a tu alcance
Llegar a Bérgamo es muy sencillo. Puedes partir en tren desde la estación de Cadorna o Central en Milán. El trayecto dura menos de una hora. Una vez allí, tras atravesar una de las avenidas principales que te llevan al funicular, subes a la Ciudad Alta. Es un lugar pequeño, medieval, fácil de recorrer y muy interesante desde el punto de vista arquitectónico. Te recomiendo subir a la Torre o Campanone para disfrutar de las vistas.


El Lago di Como: Belleza masificada en verano
El Lago di Como… sinceramente, no estaba muy convencido de ir, y mis sospechas y averiguaciones se ratificaron. En este lugar se cumplen las cosas que más me molestan en las visitas: el día caluroso (obvio), la masificación y las colas para todo.

Es cierto lo que mencioné al principio: si fuera posible no viajar en julio y agosto, la experiencia sería diferente. Por eso, investigamos (como muchas otras personas) la opción de hacer el recorrido en sentido inverso. Lo típico es tomar el tren de Milán Central a Como, y desde allí, usar los ferries para acabar en Varenna y coger el tren de vuelta a Milán. Nosotros hicimos Milán-Varenna directamente.

El primer problema que encontramos es que, en estos meses, el tren se corta en Lecco, y luego te ponen un autobús a Varenna. Aquí viene el primer inconveniente: si no vas temprano, puedes acabar montándote en el cuarto autobús y haberte comido casi una hora de cola esperando subir (esto fue circunstancial, pero subraya la necesidad de ir temprano. Nosotros viajábamos con los zagales, y los horarios y movimientos se complican).
Luego llegas a Varenna, un lugar pintoresco y pequeño que se visita rápido.
Otro consejo: cuando te bajes del tren o de los ferries en estas localidades, lo primero que debes hacer es sacar el billete del ferry. Luego podrás coger cualquiera de los que salgan. Hay páginas con los horarios, aunque es mejor consultarlos en la taquilla, ya que suelen actualizarse y variar.

Varenna es ideal para algunas fotos, al igual que el resto de pueblecitos que visitamos (Menaggio y Bellagio). Puedes sacar la foto desde el ferry al salir o llegar y listo. Eso sí, si te da hambre y quieres comer sin esperar mucha cola, come temprano, sobre las 12:00. Nosotros comimos en Varenna y esperamos casi una hora entre dos sitios: La Scarpetta y Cavatappi. Finalmente entramos antes en La Scarpetta. Es un local con solo dos mesas para cuatro y tres para dos, pero la comida fue muy buena: pocos platos, pero excelentes. Claro, no lo he dicho, pero el 80% de las veces comimos pasta y pizzas fuera.

De Varenna fuimos a Menaggio, un trayecto corto, un pueblo similar, con poco más que ver. De ahí a Bellagio (uno de los más visitados), tres cuartos de lo mismo: te sobrará tiempo en menos de una hora. Después, a la cola del ferry. Debo decir que si llegas cinco minutos antes, la cola es larga, pero el embarque suele ser rápido.


Desde Bellagio, tras una hora y media de ferry, llegas a Como. Se nota que es la ciudad más grande por su oferta monumental (la catedral es muy bonita), su gastronomía y la cantidad de gente. Acércate a la estación, asegúrate el billete de tren de vuelta a Milán y en un rato podrás ver y cenar por allí. Nosotros salimos sobre las 10:00 de Milán y llegamos casi a las 12:00 de la noche desde Como (ten en cuenta lo que dije que se fueron casi 2 horas en colas) . Si quieres subir en el funicular de Como, necesitas al menos un par de horas, y nosotros solo teníamos poco más de una y ya estaba anocheciendo.













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